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MOORE Global señala un enfoque de sostenibilidad para crear negocios resilientes

MOORE Global señala un nuevo enfoque de la sostenibilidad: Crear negocios resilientes

El enfoque sobre la sostenibilidad que ha marcado los objetivos públicos y empresariales en los últimos años ha cambiado radicalmente. Ahora se trata de utilizar la tecnología para crear negocios resilientes.

Un reciente análisis elaborado por MOORE Intelligence, el centro de información de la red internacional de firmas de asesoría y auditoría MOORE Global, revela la incómoda verdad sobre los objetivos del cambio climático y el impacto potencial de la IA en las empresas medianas: si hace cinco años los expertos de MOORE ya avanzaron que no se alcanzarían los objetivos de descarbonización de la economía mundial para 2030, el nuevo análisis revela un entorno empresarial cada vez más volátil y vulnerable a riesgos imprevistos. Incluso con la ayuda de la inteligencia artificial, las tecnologías y la infraestructura necesarias para sustituir los combustibles fósiles y cumplir los objetivos mundiales en materia de cambio climático aún no se han desarrollado ni desplegado plenamente a la escala requerida.

Las empresas más afectadas por esta situación son las empresas medianas, el motor de la economía mundial, puesto que se ven obligadas a cuestionar las normativas y no saben dónde invertir para garantizar su supervivencia y crecimiento a largo plazo. Sin embargo, el cambio también ofrece oportunidades y, lejos de las mesas de negociación internacionales dominadas por los políticos, las empresas innovadoras están encontrando nuevas formas sostenibles de avanzar.

De los valores medioambientales a la acción basada en valores

Gracias a la amplia visión que le permite su extensa red de firmas, MOORE Global detecta que se ha producido un cambio notable en la forma de pensar de las empresas sobre la sostenibilidad. El posicionamiento sobre los valores ESG (medioambientales, sociales y gobierno corporativo) no ha desaparecido, pero ha sido superado por un enfoque comercial pragmático, que vincula la sostenibilidad directamente con la creación de valor y la gestión de riesgos para generar una ventaja competitiva.

Las preocupaciones en materia de sostenibilidad en torno a las cadenas de suministro, las rutas de transporte y el flujo de energía y materias primas han suscitado respuestas diversas. Entre ellas se incluyen la renegociación de contratos y la financiación o reubicación de operaciones en respuesta a conflictos internacionales y disputas comerciales. Esto está redibujando el mapa empresarial mundial: se está haciendo más hincapié en la «nearshoring» y la «friendshoring», es decir, las instalaciones de producción o distribución en lugares más cercanos o en regiones «amigas» para minimizar el riesgo de interrupción de la actividad empresarial. A menudo, esto se hace para ahorrar costes y mejorar la eficiencia operativa, pero la agitación también ha creado nuevas oportunidades de asociación para empresas de todos los tamaños en la cadena de suministro.

Aunque el cambio climático no es el único aspecto de la sostenibilidad, es el que tiene repercusiones en todas las empresas. Un informe del Instituto de Recursos Mundiales (WRI por sus siglas en inglés) que evalúa los avances en cuestiones críticas como la adopción de energías limpias, desvela que ninguno de los 45 indicadores clave de la acción climática está en camino de alcanzar los objetivos de 2030 y, aunque la mayoría va en la dirección correcta, algunos van por mal camino. En general, el ritmo y la magnitud de los avances son insuficientes.

Por el contrario, como nota positiva, la cuota mundial de electricidad procedente de la energía solar y eólica se ha más que triplicado desde 2015, y el gasto en energía limpia superó la inversión en combustibles fósiles por segundo año consecutivo en 2024. La energía solar representa casi el 80% del aumento mundial, seguida de la energía eólica, la hidroeléctrica, la bioenergía y la geotermia. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la capacidad mundial de energías renovables se duplicará con creces para 2030.

Grandes retos en los que enfocarse

El Instituto de Recursos Mundiales estima que para encauzar las estrategias hacia el cumplimiento de los objetivos climáticos de 2030 es necesario adoptar una serie de medidas, entre ellas eliminar el carbón a un ritmo diez veces más rápido. Eso equivale a retirar casi 360 centrales eléctricas de carbón de tamaño medio. También significa ampliar las redes de transporte cinco veces más rápido de lo que se hace actualmente, lo que equivale a construir al menos 1400 kms de vías para trenes ligeros, metros y autobuses al año.

Los retos de la electrificación y la descarbonización son múltiples, especialmente en las industrias pesadas, en particular el acero y el cemento. Aunque se están introduciendo innovaciones tecnológicas en los métodos de fabricación, siguen siendo uno de los principales contribuyentes a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Un factor destacado por la consultora McKinsey es que, a pesar de las importantes inversiones en energías renovables, el petróleo, el gas y el carbón seguirán dominando la combinación energética mundial mucho más allá de 2050. Esto significa que es fundamental seguir invirtiendo en la exploración y producción de combustibles fósiles, lo que explica por qué las principales empresas energéticas están invirtiendo simultáneamente en combustibles fósiles y energías renovables.

La realidad es que el aumento de la demanda de electricidad está superando la transición hacia las energías renovables. Como señala la AIE, las energías renovables se enfrentan a retos cada vez mayores, como la integración en la red, las vulnerabilidades de la cadena de suministro, las presiones financieras y los cambios políticos. En consecuencia, el pensamiento polarizado sobre las fuentes de energía debe dar paso a un enfoque más cohesionado y pragmático para mantener una combinación energética diversa que garantice el suministro y la asequibilidad de los precios de la energía.

La inteligencia artificial y los resultados financieros

El aumento del uso de la inteligencia artificial (IA) por parte de las empresas es una diferencia clave entre la actualidad y hace cinco años. McKinsey ha detectado que el 88% de las empresas de todo el mundo utilizan ya la IA en al menos una función empresarial y que está alcanzando una masa crítica como herramienta empresarial más rápidamente que otras tecnologías disruptivas anteriores, como Internet o los teléfonos inteligentes.

Sin embargo, aunque la gama de herramientas empresariales de IA está creciendo, la mayoría de las empresas se encuentran en una fase inicial de ampliación de la tecnología y generación de valor a nivel empresarial. Una consideración fundamental, especialmente para las empresas medianas conscientes de los costes, es el retorno de la inversión esperado y el plazo de amortización. Una investigación de International Data Corporation (IDC) reveló que las organizaciones que implementaron un enfoque estratégico para la integración de la IA obtuvieron un retorno de 3,70 dólares por cada dólar gastado, principalmente en forma de mayor crecimiento y productividad. Para algunas, el retorno fue de hasta 10,3 veces la cantidad gastada.

Sin embargo, la IA no es una forma segura de aumentar la rentabilidad. Un estudio del MIT señala que solo el 5% de los programas piloto de IA logran una rápida aceleración de los ingresos, mientras que la gran mayoría se estanca y ofrece pocos o ningún beneficio medible en los resultados finales. ¿Por qué? Las malas decisiones de compra, la falta de liderazgo y la asignación insuficiente de recursos pueden contribuir a una implementación defectuosa.

La IA puede considerarse un arma de doble filo desde el punto de vista de la sostenibilidad y la energía. Su potencia de supercomputación tiene el potencial de ayudar a las empresas a desarrollar formas de trabajo menos intensivas en energía, pero los propios centros de datos impulsados por IA consumen enormes cantidades de electricidad y agua. Un solo centro de datos a hiperescala puede consumir anualmente tanta electricidad como 100.000 hogares, y cada vez son más grandes y consumen más energía.

La conclusión del análisis de MOORE Intelligence para MOORE Global es que se necesitan habilidades y conocimientos significativos para dirigir una empresa realmente sostenible en un entorno empresarial tan volátil como actual. Esto plantea retos particulares para las empresas que ocupan el segmento medio: Tienen la ambición y la oportunidad de crecer en los mercados internacionales, pero cuentan con equipos de liderazgo más reducidos, menos recursos para la gestión de riesgos y un poder de presión más limitado que las empresas globales.

La capacidad de generar beneficios e invertir en el futuro es vital para la transición hacia una economía sostenible que beneficie a las empresas, a la sociedad y al planeta.