¿Cuándo debes acudir a un servicio de mediación?
Los conflictos son inevitables en cualquier tipo de relación, tanto privadas como empresariales o laborales, pero las formas de solución difieren en gran medida.
La mediación es un modelo de solución de conflictos en la que un tercero imparcial ayuda a las partes a dialogar con el fin de buscar una solución de consenso sin necesidad de llegar a un proceso judicial y facilitando el mantenimiento de las buenas relaciones.
Si te preguntas en qué casos o situaciones te interesa acudir a un servicio de mediación, te damos algunas indicaciones y ejemplos:
Cuando es importante mantener una buena relación con la otra parte
Sin lugar a dudas, la mediación es la forma de resolución de conflicto más apropiada cuando hay interés en mantener una relación cordial entre las partes que han entrado en conflicto, ya que la búsqueda de consenso evita agravar las diferencias y permite acercar las posturas.
Algunos de los conflictos más habituales que se benefician de esta circunstancia pueden ser:
- Disputas relacionadas con la separación o divorcio de una pareja cuando es importante para las partes mantener una buena relación tras la separación, en especial si hay hijos y conflictos de custodia de por medio.
- Reparto justo de herencias entre hermanos.
- Discusiones sobre el cuidado de familiares dependientes.
- Conflictos en empresas familiares donde los cargos y relaciones empresariales interfieren con las relaciones de parentesco.
- Desencuentros entre socios de negocios que tienen interés en mantener la sociedad en marcha.
- Cualquier desencuentro que se da en relaciones comerciales que interesa mantener a largo plazo como puede ser con proveedores clave o con clientes estratégicos.
- Desacuerdos con vecinos con los que estamos obligados a convivir, ya sea por ruidos, derramas, uso de zonas comunes, etc.
Cuando se necesita una solución rápida y económica
Frente a los largos procesos de un sistema judicial atascado, la mediación permite la resolución de conflictos en cuestión de pocas semanas con unos costes limitados a las tarifas del mediador y, según el caso, los abogados o representantes de las partes. Estas características resultan beneficiosas en cualquier caso, pero son clave en casos como, por ejemplo:
- Conflictos por cantidades económicas “pequeñas” que pueden ser anuladas por los costes de un proceso judicial.
- Cuando el retraso en la resolución de conflicto puede lastrar la operativa de una empresa.
- Cuando un proceso largo incide en el bienestar de los afectados, como las custodias de hijos, o el cuidado de familiares dependientes.
- En conflictos incipientes que corren el riesgo de agravarse con el tiempo como las diferencias en relaciones laborales.
Cuando se busca confidencialidad
La mediación garantiza la privacidad de las negociaciones y los detalles del acuerdo, algo que no sucede en los procesos judiciales donde las sesiones y sentencias son de carácter público. Esto cobra especial relevancia cuando:
- La publicitación del conflicto puede dañar la reputación de la empresa o su posición negociadora frente a inversores, proveedores o clientes.
- No interesa airear los aspectos íntimos de una pareja o familia.
- Hay miedo de que el conocimiento de un conflicto pueda provocar conflictos similares con otras partes.
Para frenar crisis mayores
La mediación es también un método de resolución de conflictos que permite atajar problemas antes de que se agraven y provoquen conflictos aún mayores. Pueden ser casos como estos:
- Conflictos o roces entre empleados de una misma empresa antes de que se conviertan en, por ejemplo, casos de acoso.
- Negociaciones de condiciones específicas entre un empresario y sus trabajadores antes de que los desencuentros desemboquen en paros o protestas organizadas.
- Desacuerdos entre directivos de una misma empresa antes de que afecte al trabajo de sus equipos y los resultados de la compañía.
- Conflictos de convivencia entre parejas, familias o vecinos antes de que sean irresolubles.
Para resolver malentendidos de buena fe
La mediación es un método apropiado cuando se es consciente de que el conflicto surge de errores no intencionados como, por ejemplo:
- Incumplimientos contractuales por imprevistos o malentendidos.
- Interpretaciones diferentes de un contrato o cláusula.
- Problemas puntuales de pagos.
Cuando se necesitan soluciones creativas
Al tratarse de un acuerdo privado alcanzado entre las partes, las resoluciones de la mediación no están limitadas por los mandatos judiciales, sino que permiten soluciones flexibles y creativas que se adapten a las necesidades de cada uno, como, por ejemplo:
- Intercambio de servicios futuros como solución al conflicto presente.
- Colaboración en nuevos proyectos para compensar pérdidas de una de las partes.
- Disculpas públicas para saldar una falta.
¿Cuándo no es recomendable acudir a la mediación?
Aunque la mediación suele ser un buen método de resolución de conflictos en la mayoría de los casos, hay situaciones en las que ya es demasiado tarde para ella o sus características hacen necesario recurrir a la vía judicial. Estos son algunos ejemplos:
- Cuando una de las partes rechaza colaborar.
- Cuando las partes consideran la relación rota y sin interés de recuperarla.
- Cuando hay indicios de delito.
- Cuando se busca un precedente legal o jurisprudencia.
Los profesionales expertos en Mediación de MOORE España ayudan a sus clientes en la resolución de todo tipo de conflictos facilitando el diálogo en un entorno seguro, neutral y confidencial donde las partes pueden acercar posturas y resolver sus disputas de manera autónoma y responsable evitando procesos judiciales.
